Menú

Evolución conductual de los códigos de cáncer: Qué significa para el sector asegurador

Escrito por: 
Dra. Adela Osman
9 diciembre, 2025 • 
7
 min de lectura

Resumen del artículo

Este artículo, publicado en el boletín ReFlections de RGA, analiza cómo la Clasificación Internacional de Enfermedades para Oncología ha transformado de manera fundamental la clasificación del cáncer, obligando a las aseguradoras a enfrentar una nueva realidad. Este cambio representa tanto un avance médico en la comprensión del comportamiento tumoral como un desafío operativo significativo para la industria del seguro.
Inicio / Artículos / Evolución conductual de los códigos de cáncer: Qué significa para el sector asegurador

Puntos clave

  • La Clasificación Internacional de Enfermedades para Oncología (ICD-O) ha experimentado actualizaciones significativas que reclasifican los códigos de comportamiento de muchos tumores según el conocimiento clínico y patológico actual, lo que afecta la forma en que los cánceres se categorizan y se tratan.
  • Estas reclasificaciones tienen importantes implicaciones para el sector asegurador, especialmente en los productos de enfermedades graves (Critical Illness, CI), ya que influyen en la suscripción, la evaluación de reclamaciones y la tarificación: tumores antes considerados benignos o limítrofes pueden ahora clasificarse como malignos, y viceversa.
  • Para adaptarse a estos cambios, las aseguradoras deben revisar las definiciones de CI, actualizar los manuales de suscripción, monitorear las actualizaciones del ICD-O y capacitar a los equipos de reclamaciones, con el fin de garantizar prácticas de seguro justas, precisas y sostenibles que estén alineadas con la comprensión médica más reciente del cáncer.

En oncología, una revolución silenciosa está transformando la manera en que clasificamos el cáncer. No se trata solo de tratamientos o terapias; se trata de los códigos que respaldan cada diagnóstico, reclamación y decisión de póliza.

Este artículo analiza la evolución de los códigos de comportamiento dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades para Oncología (ICD-O) y lo que estos cambios representan para las aseguradoras, especialmente en los productos de enfermedades graves (CI).

Por qué los códigos importan

Los códigos ICD son la base de los datos de la atención médica moderna. Traducen diagnósticos complejos a formatos estandarizados que permiten la facturación, la investigación y la coordinación del cuidado. Aunque el ICD-10 ha sido durante mucho tiempo el estándar mundial, el ICD-11 ofrece hoy mayor flexibilidad, integración y especificidad.

Sin embargo, para el cáncer, el ICD por sí solo no basta. El ICD-O añade capas adicionales para describir la morfología, el comportamiento y el grado tumoral, proporcionando una visión mucho más detallada de la biología y el comportamiento de los tumores.

ICD-O: una breve historia

La Clasificación Internacional de Enfermedades para Oncología (ICD-O) fue introducida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1976 como un sistema especializado para codificar los registros oncológicos. A diferencia del sistema ICD general, que clasifica las enfermedades en sentido amplio, el ICD-O recoge las características específicas de los tumores, incluidas su topografía (sitio anatómico), morfología (tipo celular), comportamiento y grado.

Tabla 1: Con el tiempo, el ICD-O se ha ido revisando para reflejar los avances en biología y patología tumoral¹

Cada actualización del ICD-O ha reflejado la transición del campo oncológico desde una clasificación puramente histológica hacia una integración de información molecular y genética. Esta evolución permite diagnósticos más precisos, una mejor planificación del tratamiento y datos más consistentes para la epidemiología y la toma de decisiones en el sector asegurador.

Códigos de comportamiento: el cambio decisivo

Los códigos de comportamiento son el núcleo del sistema ICD-O. Estos códigos, /0 (benigno), /1 (incierto o de malignidad limítrofe), /2 (in situ) y /3 (maligno), son esenciales para definir el comportamiento tumoral. Ayudan a determinar si un tumor probablemente permanecerá localizado, invadirá tejidos circundantes o hará metastasis. En ICD-O-3.2, muchos de estos códigos fueron actualizados para reflejar el conocimiento clínico, molecular y patológico más reciente.²

Los tumores pueden moverse entre categorías conforme surge nueva evidencia. Y no se trata de un camino unidireccional:

Un tumor antes clasificado como maligno puede reclasificarse como limítrofe, mientras que otros considerados benignos pueden ahora etiquetarse como malignos. Estos cambios buscan mejorar la precisión diagnóstica y la relevancia clínica.

Aquí algunos ejemplos destacados de transiciones en los códigos de comportamiento en ICD-O-3.2:

  • De benigno a maligno (/0 → /3): adenoma hipofisario (ahora clasificado como tumor neuroendocrino hipofisario o PitNET), tumor neuroendocrino pancreático (PanNET) y tumor del estroma gastrointestinal (GIST).³
  • De limítrofe a maligno (/1 → /3): tumores carcinoides, timomas, paragangliomas.³
  • De maligno a limítrofe (/3 → /1): dermatofibrosarcoma protuberans (DFSP) y teratoma inmaduro.³

Estos cambios afectan los registros oncológicos, la toma de decisiones clínicas y los marcos de referencia del sector asegurador. Para las aseguradoras, mantenerse al día con estas actualizaciones es esencial para garantizar una suscripción precisa, una adjudicación justa de reclamaciones y una tarificación sostenible de los productos.

La relación entre ICD-O y los Blue Books

Los Blue Books de la OMS, también conocidos como la Clasificación de Tumores de la OMS, son guías autorizadas que definen y categorizan los tumores con base en el consenso más actualizado en patología. Reflejan características tanto histológicas como moleculares y se actualizan periódicamente por expertos del área. Estos volúmenes suelen introducir nuevos tipos de tumores, terminología revisada y clasificaciones de comportamiento antes de que dichos cambios se incorporen al sistema de codificación ICD-O.⁴

Esta diferencia temporal puede generar desafíos para las aseguradoras. Un informe de patología puede utilizar un término nuevo de los Blue Books que no corresponda a ningún código ICD-O vigente, lo que dificulta determinar si el diagnóstico cumple o no con la definición de cáncer de una póliza. Esto puede provocar confusión, decisiones de reclamaciones inconsistentes o disputas entre aseguradoras y asegurados.

Para cerrar esta brecha, las aseguradoras deberían implementar un proceso de revisión clínica que integre tanto el ICD-O como la guía más reciente de los Blue Books de la OMS. Mantener una tabla de referencia que vincule la nueva terminología con los códigos ICD-O existentes, junto con interpretaciones provisionales, favorece decisiones coherentes y médicamente fundamentadas en materia de reclamaciones y suscripción.

Implicaciones para el seguro: un nuevo panorama

El cáncer representa entre el **50% y el 70%**⁵ de las reclamaciones por enfermedades graves (CI). Un cambio en la forma de clasificar los tumores, en particular, las variaciones en los códigos de comportamiento del ICD-O, puede transformar significativamente el panorama de reclamaciones. Un tumor previamente codificado como benigno o limítrofe puede ahora clasificarse como maligno, lo que lo hace elegible para una reclamación por cáncer según las definiciones actuales de CI. Por ejemplo, los tumores neuroendocrinos pancreáticos (PanNET), antes considerados benignos, se clasifican ahora como malignos en ICD-O-3.2. Reclamaciones antes denegadas podrían ahora ser pagaderas.

Técnicos de laboratorio

Estas reclasificaciones también afectan la suscripción. Tumores que antes se consideraban de bajo riesgo y se aceptaban a tarifas estándar pueden requerir ahora exclusiones, recargos o incluso ser rechazados. Los tumores neuroendocrinos hipofisarios (PitNET), antes clasificados como benignos y a menudo descubiertos de forma incidental, ahora están codificados como malignos. Este cambio exige una revisión de las guías de suscripción.

La tarificación también se ve afectada. Aunque los efectos a corto plazo pueden parecer modestos, el impacto acumulado en el tiempo podría ser considerable, especialmente en mercados con altas tasas de cribado de ciertos cánceres gastrointestinales, como Japón y Corea del Sur. La detección temprana en estas regiones puede generar más reclamaciones por tumores que ahora se consideran malignos pero que antes eran clasificados como benignos y, por tanto, excluidos. Las aseguradoras deben revisar definiciones, actualizar guías y refinar la tarificación para alinearse con las clasificaciones en evolución.

Enfoque en tumores específicos

1. Tumores neuroendocrinos (NET), incluidos los tumores neuroendocrinos hipofisarios (PitNET)

En ICD-O-3.2, todos los tumores neuroendocrinos (NET) se clasifican ahora como malignos (/3), independientemente de su grado o localización anatómica. Esto incluye tanto los NET bien diferenciados, que crecen lentamente y suelen tener un pronóstico favorable, como los carcinomas neuroendocrinos (NEC) poco diferenciados, más agresivos y asociados a peores resultados. El índice Ki-67, un marcador de proliferación celular, se utiliza para graduarlos. Incluso los NET de bajo grado (G1 y G2) llevan ahora una clasificación maligna, reflejo de la creciente visión de que todos los NET presentan cierto riesgo de recurrencia o metástasis.⁶

Un ejemplo notable es la reclasificación de los adenomas hipofisarios como PitNET, ahora codificados como malignos (/3).⁷ Aunque este cambio se alinea con los Blue Books de la OMS, sigue siendo motivo de debate. La mayoría de los adenomas hipofisarios son clínicamente benignos, de crecimiento lento y a menudo descubiertos de manera incidental. Solo una pequeña proporción muestra comportamiento invasivo. Aun así, la nueva clasificación busca estandarizar la terminología en todos los tumores neuroendocrinos.

Impacto en el seguro: Reclasificar todos los NET, incluidos los PitNET, como malignos tiene implicaciones importantes para los seguros de enfermedades graves (CI). Estos tumores podrían ahora cumplir los requisitos para una reclamación, incluso si son de bajo grado o asintomáticos. Las aseguradoras deben revisar la redacción de las pólizas, especialmente las exclusiones para tumores no metastásicos o de bajo riesgo, y considerar actualizaciones a las guías de suscripción. Es posible que aumente el volumen de reclamaciones, por lo que resulta fundamental garantizar prácticas de adjudicación coherentes y clínicamente fundamentadas.

2. Timomas

Los timomas son tumores poco frecuentes que se originan en las células epiteliales del timo y suelen afectar a personas entre los 40 y 60 años. Muchos timomas son indolentes y se descubren de forma incidental. En ICD-O-3.2, ahora se clasifican como malignos (/3), reflejando su potencial de invasión local y, en algunos casos, de metástasis. Esta reclasificación se alinea con conocimientos patológicos actualizados, aunque los tipos tempranos, A, AB y B1, presentan tasas de supervivencia excelentes.⁸

Impacto en el seguro: Con esta reclasificación como malignos, los timomas pueden ahora calificar para reclamaciones de CI según las definiciones de cáncer. Las aseguradoras deben revisar las exclusiones para timomas en etapas tempranas y actualizar los criterios de suscripción para reflejar su comportamiento variable y el pronóstico favorable en fases iniciales.

3. Tumor del estroma gastrointestinal (GIST)

Los GIST se originan en las células intersticiales de Cajal del tracto gastrointestinal. Antes se clasificaban como benignos, limítrofes o malignos según el tamaño del tumor y la tasa mitótica. En ICD-O-3.2, ahora se clasifican de forma uniforme como malignos (/3). Aunque muchos GIST pequeños y con baja actividad mitótica son clínicamente indolentes, esta reclasificación refleja su potencial de recurrencia y metástasis, especialmente en los casos de mayor tamaño o grado.⁹

Impacto en el seguro: En países como Japón y Corea, donde los programas de cribado son habituales, podría aumentar la detección temprana de GIST. Esto podría generar un incremento de las reclamaciones de CI por tumores que históricamente se excluían. Para gestionar este riesgo, las aseguradoras podrían introducir exclusiones para GIST en etapas tempranas o de bajo riesgo, o aplicar definiciones escalonadas que consideren el tamaño tumoral y el índice mitótico. En mercados sin cribado rutinario, el impacto puede ser menor, aunque igualmente requiere atención.

¿Qué debe suceder ahora?

La evolución de los códigos de clasificación del cáncer no es solo un cambio clínico: conlleva implicaciones operativas y financieras significativas para el sector asegurador. Para mantenerse alineadas con los avances médicos y preservar la sostenibilidad, las aseguradoras deberían adoptar las siguientes acciones estratégicas:

Conclusión

La reclasificación de los códigos de comportamiento del cáncer refleja un avance significativo en la ciencia médica. Nuestra comprensión de la biología tumoral ha progresado de forma notable en la última década, pero también trae consigo mayor complejidad y responsabilidad. Para las aseguradoras, el reto consiste en mantenerse al ritmo de estos cambios mientras preservan la claridad, la equidad y la sostenibilidad en el diseño de productos, la suscripción y la gestión de reclamaciones. Estos cambios pueden parecer técnicos o menores, pero su impacto en las operaciones del seguro es considerable.

¿Quieres saber más sobre la investigación médica de RGA y cómo nuestros conocimientos pueden beneficiar a tu organización? Conversemos.

Artículos relacionados

Conoce a los autores y expertos

¡Entérate sobre nuestros próximos eventos o webinars!

Introduce tus datos para recibir información sobre nuestros próximos eventos y poder asegurar tu lugar.

    crossmenu