Puntos clave
- La polifarmacia, generalmente definida como el uso diario de cinco o más medicamentos, es común entre los adultos mayores, con una prevalencia de aproximadamente 37 % en personas mayores de 65 años.
- Existe una relación clara y dependiente de la dosis entre el número de medicamentos y resultados de salud negativos, incluyendo mortalidad, visitas a urgencias, hospitalizaciones, caídas, fragilidad y pérdida de años sin discapacidad.
- La polifarmacia en adultos mayores es una señal de alerta para los aseguradores, indicando la necesidad de una evaluación completa e individualizada. Al revisar cuidadosamente los perfiles de medicación, la adherencia y el seguimiento médico, los aseguradores pueden estimar mejor el riesgo y tomar decisiones más informadas.
Los avances en la atención médica moderna han extendido significativamente la esperanza de vida promedio, pero una mayor longevidad presenta nuevos retos en el cuidado de los adultos mayores, especialmente en el manejo de múltiples enfermedades crónicas.
Con la edad, las personas suelen desarrollar condiciones a largo plazo como diabetes, hipertensión, artritis y enfermedades cardíacas, aumentando la necesidad de varios medicamentos al mismo tiempo, práctica conocida como polifarmacia. Aunque este enfoque puede ser esencial y beneficioso, también introduce riesgos importantes que pueden afectar la calidad de vida, aumentar el uso de servicios de salud y afectar la mortalidad. Evaluar estos factores es especialmente importante al analizar los perfiles de riesgo de adultos mayores para fines de aseguramiento.
Definición y prevalencia
No existe una definición única o universal de polifarmacia, pero generalmente se refiere al uso simultáneo de cinco o más medicamentos diarios, incluyendo fármacos recetados, medicamentos de venta libre y suplementos dietéticos. La polifarmacia excesiva (EPP) se refiere al uso simultáneo de 10 o más medicamentos diarios.
Los estudios indican que la polifarmacia es común entre adultos mayores. Un metaanálisis de 54 estudios estimó una prevalencia general del 37 % en personas mayores de 65 años.
Clasificación de la polifarmacia
La polifarmacia puede categorizarse según la necesidad y el equilibrio entre riesgos y beneficios:
- Polifarmacia necesaria (PN): Uso de múltiples medicamentos que demuestran mejorar los resultados de salud, mantener la funcionalidad y proporcionar un beneficio clínico claro, donde los beneficios superan los riesgos.
- Polifarmacia innecesaria (PI): Involucra medicamentos que ofrecen poca o ninguna ventaja clínica mientras aumentan la probabilidad de resultados adversos. Estos fármacos deberían evitarse o suspenderse cuando sea posible.
- Polifarmacia de beneficio incierto (PBI): Casos en los que la relación riesgo-beneficio no está clara por falta de evidencia suficiente. Estos casos requieren evaluación individualizada y decisiones compartidas entre el médico y el paciente.
Riesgos asociados con la polifarmacia
- Riesgo de mortalidad
Varios estudios confirman una asociación independiente y dependiente de la dosis entre la polifarmacia y un mayor riesgo de mortalidad, incluso al ajustar por comorbilidades y factores demográficos. Un metaanálisis de más de 24 estudios encontró que la polifarmacia aumenta el riesgo de muerte, con un riesgo relativo de 1.28, es decir, un 28 % más de riesgo de mortalidad por cualquier causa comparado con quienes no siguen regímenes de polifarmacia.
Un gran estudio poblacional de casi 3 millones de adultos mayores encontró que la polifarmacia (≥5 medicamentos durante más de 180 días) se asoció con un incremento del 63 % en el riesgo de muerte (HR ajustado: 1.63) en comparación con quienes no tenían polifarmacia. Para la hiper-polifarmacia (≥10 medicamentos), el riesgo de muerte más que se dup - 2. Riesgo de hospitalización
La polifarmacia aumenta significativamente la probabilidad de visitas a urgencias y hospitalizaciones. Un estudio mostró que los pacientes con polifarmacia tenían entre 1.29 y 1.33 veces más probabilidades de ser hospitalizados o acudir a urgencias que quienes no tenían polifarmacia, incluso al ajustar por el número de comorbilidades. Los regímenes crónicos de polifarmacia (uso a largo plazo de cinco o más medicamentos en dosis altas diarias) se asocian con hasta un 61 % más de riesgo de hospitalización en comparación con quienes no están en polifarmacia. Las reacciones adversas a medicamentos, las interacciones entre fármacos y las prescripciones inapropiadas son comunes en la polifarmacia y contribuyen de manera significativa al aumento de hospitalizaciones. - 3. Discapacidad y fragilidad
La polifarmacia contribuye a un aumento en las tasas de caídas, discapacidad y fragilidad. Un estudio longitudinal publicado en BMJ encontró que la tasa de caídas fue 21 % más alta en personas con polifarmacia en comparación con quienes no la tenían. Con un umbral de ≥4 medicamentos, la tasa de caídas fue 18 % más alta; con ≥10 medicamentos, la tasa aumentó 50 % en un periodo de dos años.
La polifarmacia también se asocia fuertemente con un mayor riesgo de discapacidad y pérdida de años sin discapacidad (DFS), especialmente en adultos mayores. Las personas frágiles expuestas a polifarmacia presentan un riesgo (HR) de DFS reducido de aproximadamente 4.24, es decir, tienen más de cuatro veces más probabilidad de experimentar muerte, demencia o discapacidad física persistente en comparación con individuos no frágiles sin polifarmacia. Incluso los individuos pre-frágiles con polifarmacia tienen un HR de alrededor de 2.21 para estos resultados.
En general, la polifarmacia aumenta el riesgo de deterioro funcional, deterioro cognitivo, caídas y hospitalizaciones, todos factores importantes que contribuyen a la discapacidad a largo plazo. Los estudios vinculan la polifarmacia con una mayor probabilidad de desarrollar síndromes geriátricos, lo que incrementa directamente las tasas de discapacidad.[image]
Implicaciones para aseguradores
- Los aseguradores deben registrar el número, la dosis y los nombres de todos los medicamentos, tanto recetados como de venta libre.
- Los perfiles de medicación pueden revelar enfermedades subyacentes y su gravedad, incluso si no están reportadas en los antecedentes médicos.
- Se debe prestar atención a las reacciones adversas reportadas (ADR) e interacciones entre medicamentos, o entre medicamentos y enfermedades existentes.
- La adherencia al tratamiento es un indicador importante de estabilidad; el deterioro cognitivo y problemas de memoria pueden reducir el cumplimiento y aumentar el riesgo.
- El seguimiento médico regular se considera positivo, ya que asegura revisiones periódicas de la medicación y reduce prescripciones inapropiadas, mitigando riesgos.
Conclusión
La polifarmacia es un problema común y complejo en adultos mayores, que influye significativamente en los riesgos de mortalidad, hospitalización y discapacidad. Su presencia suele reflejar la carga de múltiples enfermedades crónicas y los desafíos para mantener un cuidado óptimo. Para los aseguradores, revisar los patrones de medicación proporciona información clave sobre la estabilidad de la salud y el potencial riesgo futuro. La revisión continua de la medicación y su manejo adecuado pueden ayudar a mitigar estos riesgos y mejorar la calidad de vida de la población senior.
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